Subir el volumen a la música, y subirlo, y subirlo, y subirlo... Subirlo hasta no escuchar nada.
Ni a tus propios pensamientos, ni la tristeza, ni a la voz de tu cabeza, ni a tus huesos, ni a tus ojos, ni a tus lágrimas, a nada. Subirlo tan alto que se rompan las paredes, las murallas, las palabras, las miradas, los hechos, los problemas. las preocupaciones, tú...
...Que se rompa todo y no quede nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario