jueves, 6 de marzo de 2014

Dosmilcatorce



Sin duda un año extraño, tenía la sensación de que algo cambiaría, bueno no solamente algo, muchas cosas. Un gran cambio, de esos que hacen girar tu vida 360°. Pensé que quizá mi padre moriría, y aunque esto aún no lo descarto, no estoy segura si morirá él o murió una gran parte de mí.
Dicen que la destrucción es parte de la creación. Cuando se acaba el invierno empieza el verano, cuando las plantas se marchitan, el sol hace que crezcan de nuevo... Y así es con todo. No sé si morí o volví a nacer.

Aun así... Esta sensación perdura, no me deja. Esta sensación de desamparo, sin rumbo, sin hogar... No sabría ni por donde empezar a buscar. ¿En los brazos de un hombre?, ¿o de mi misma?. ¿quizá no existe?!. El único sitio que se me ocurre, está al otro lado del túnel, junto a mi madre*. 
Ella olia a hogar, era cálida como una taza de té caliente en una noche fría de invierno y alegre como la lluvia de verano que trae el arcoiris consigo. Que triste es querer algo que la muerte pueda tocar, sin ella me he quedado sin hogar para siempre. Ya no sé donde correr para llorar o reír. Creo que en el fondo todos somos personas muy tristes y solo buscamos desesperadamente una razón para seguir aquí. Un sueño, un deseo, una persona, amor... No importa el que.


*Mi madre, mi abuela, mi heroína, mi luz.

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